El 22 de
febrero, frente al Ministerio de sanidad, política social e igualdad,
se concentraban profesionales convocados por la Marea Naranja. Esta
iniciativa que adopta alguna de las señas distintivas de otras mareas
como la blanca en sanidad o la verde en educación, trata de aglutinar al
sector de la intervención social, aunque éramos muy poca gente.
En el barrio madrileño de Tetuán, centenares de personas se
aglutinaban este miércoles en la salida del metro con el ánimo de
detener un desahucio hipotecario. Anwar vecino del barrio explicó la
cruda situación de él y su familia compartida por miles de ciudadanos de
todo el país. Cada día, se efectúan en el Estado español 173 desahucios
hipotecarios. Con la crisis y el aumento de las hipotecas, miles de
familias no pueden hacer frente al pago y los bancos, lejos de entender
la situación excepcional de crisis, ejecutan los desahucios dejando a
miles de personas en la calle. Son los mismos bancos que necesitaron la
ayuda del dinero público, es decir, de toda la ciudadanía, para ser
rescatados y evitar bancas rotas. Pero esa sensibilidad que reclamaron
hacia ellos no la ponen en práctica con la población más vulnerable.
Al menos este miércoles, la presión ciudadana ha conseguido aplazar
el desahucio a la familia Anwar por parte del BBVA, el banco que quiere
ejecutar el desahucio. Las graves situaciones de exclusión social que
tienen como consecuencia para las personas que se quedan sin sus casas,
ha sido objeto desde el inicio del Movimiento 15M de una discusión
colectiva sobre las condiciones hipotecarias impuestas, por entidades
bancarias privadas que reciben ayudas económicas públicas.
Nuestro compañero Ramón Ferrer Prada, de Radio Almenara, emisora
comunitaria del barrio de Tetuán, nos ofrece los sonidos de la protesta
que ha conseguido, de momento, aplazar el desahucio a la familia Anwar.